El tejido nervioso está compuesto por dos tipos de células que se combinan en diferentes regiones del sistema nervioso.
Las neuronas forman redes de procesamiento complejo en el encéfalo y la médula espinal, conectando todas las regiones del cuerpo con estas estructuras.
Estas células poseen excitabilidad eléctrica, lo que les permite responder a estímulos y convertirlos en impulsos nerviosos.
La comunicación neuronal ocurre mediante potenciales graduados (distancias cortas) y potenciales de acción (distancias largas).
Para que esto ocurra es necesario un potencial de membrana en reposo y la presencia de canales iónicos específicos.
La neuroglia está formada por células de soporte que mantienen la homeostasis, producen mielina y protegen al sistema nervioso.